lunes, 20 de febrero de 2012

SEMANA DE FEDERICO GARCÍA LORCA










CANCIONES, RECITAL DE POESIA, DIBUJOS, BIOGRAFÍA....UNA SEMANA
DEDICADA A LORCA, EL POETA GRANADINO, EN EL 75 ANIVERSARIO DE SU MUERTE.

domingo, 19 de febrero de 2012

BIOGRAFÍA Federico García Lorca

75 Aniversario de la muerte de Federico García Lorca en Vintage Music

MODELO DE EXAMEN TEMA 4

La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.


DIFERENCIAS ENTRE ÉTICA MATERIALY FORMAL
EXPLICA LA ÉTICA EPICÚREA
CARACTERÍSTICAS DE LA ÉTICA  ARISTOTÉLICA
FINES DEL HEDONISMO
CARACTERÍSTICAS DE LA ÉTICA TOMISTA
EXPLICA CÓMO CAMBIA LA ÉTICA CON KANT
QUÉ ES EL UTILITARISMO
CÓMO SE DEFINE LA ÉTICA DIALÓGICA.EJEMPLOS.




LA TRADICIÓN DIALÓGICA

La tradición dialógica


http://microsofia.com/etica/tema_03/04.html

- La tradición dialógica arranca de Sócrates, filósofo griego del siglo V a.C., y resurge con fuerza en la ética discursiva creada por Karl Otto Apel y Jürgen Habermas. Ambos autores creen que la aportación kantiana es óptima, pero adolece de un defecto: considerar la racionalidad moral "monológica", cuando en realidad es dialógica. Las personas no llegamos a la conclusión de que una norma es ley moral o es correcta individualmente, sino a través del diálogo con los demás







<- Jürgen Habermas







<- Karl Otto Apel



- Supongamos que queremos averiguar si una norma es moralmente correcta o no. La ética del discurso propone someterla a un diálogo en el que participen todos los afectados por la norma, diálogo que recibirá el nombre de discurso. Ahora bien, una vez finalizado el discurso, la norma sólo se declarará correcta si todos los afectados por ella están de acuerdo en darle su consentimiento, porque satisface, no los intereses de la mayoría o de un individuo, sino intereses universalizables. El acuerdo al que lleguemos no será un pacto estratégico, en el que los interlocutores se instrumentalizan recíprocamente para alcanzar cada uno sus metas individuales, sino el resultado de un diálogo en el que se aprecian como interlocutores igualmente facultados, y tratan de llegar a un acuerdo que satisfaga intereses universalizables. Así pues, la racionalidad de los pactos es una racionalidad instrumental, mientras que la racionalidad de los diálogos es comunicativa y tiene en cuenta los intereses de todos.



- Al igual que Kant, los partidarios de la ética del discurso centran su preocupación en la dignidad humana. Ahora bien, ¿de qué somos dignos los seres humanos? La ética del discurso afirma que cada persona ha de reconocerse como interlocutor válido en cuantas normas le afecten. Por lo tanto, cuando se delibere sobre la corrección de esas normas, somos dignos de ser tenidos en cuenta en las decisiones: tenemos que poder participar en los diálogos en las condiciones más próximas posible a la simetría: - Cualquier sujeto capaz de lenguaje y acción puede participar en el discurso - Cualquiera puede problematizar cualquier afirmación - Cualquiera puede introducir en el discurso cualquier afirmación - Cualquiera puede expresar sus posiciones, deseos y necesidades - No puede impedirse a ningún hablante hacer valer sus derechos, establecidos en las reglas anteriores, mediante coacción interna o externa al discurso.

http://es.wikipedia.org/wiki/Adela_Cortina
Adela Cortina se inscribe dentro del procedimentalismo y la ética discursiva, presenta como marco teórico fundamentalmente a Kant, Hegel, Habermas y Apel. Sostiene (junto con Apel y Habermas) la racionalidad del ámbito práctico, el carácter necesariamente universalista de la ética, la diferenciación entre lo justo y lo bueno, la presentación de un procedimiento legitimador de las normas y la fundamentación de la universalización de las normas correctas mediante el diálogo.




Al aceptar la ética discursiva advierte el peligro que presenta ésta de disolver el fenómeno moral si no es completada con una teoría de los derechos humanos y una ética de virtudes y actitudes. Desde su punto de vista, el derecho a la igual participación no puede atribuirse sin más a la racionalidad, así, tanto en el caso de Kant como en el de la ética discursiva se descubre la conciencia moral de una época determinada, expresada ya sea en la conciencia o en el lenguaje. Esto no significa restarle validez a la propuesta discursiva, sino más bien reconocer que la razón es histórica. Se han de tener en cuenta las circunstancias históricas y culturales cuando se inicia el discurso, y no sólo las puramente racionales.



También en sus escritos encontramos una cierta crítica al puro procedimentalismo. Para ella prescindir de la bondad de la intención y desplazar el interés ético hacia lo que hace correcta una norma, sitúa a la ética y la moral en un lugar precario, el de la pura exterioridad.



Una cuestión más que preocupa a Adela Cortina es el hecho de que el principio de la ética discursiva, como legitimador de normas morales correctas, se escriba sobre la apariencia de un principio de legitimación de las decisiones políticas (en una mala interpretación). Esto puede conllevar el inconveniente de cargar a la voluntad y juicios morales con el lastre de las realizaciones pervertidas de la vida política existente. Por esto es importante remarcar el hecho de que en la voluntad moral no es tan importante guiarse por el consenso que culmina, sino por el proceder dialógico, esto es: cultivar la actitud dialógica de quien está interesado en conocer los intereses de los afectados por una norma, escuchar sus argumentos, exponer los propios y no dejarse convencer por intereses particulares, sino sólo por los generalizables.



Adela Cortina también ve el peligro de que la ética discursiva pueda caer en un idealismo, en el sentido de considerar sólo la dimensión racional del hombre y olvidar los móviles del mismo, esto es, el tipo de virtudes que predisponen a actuar de acuerdo a ellas. Desde su punto de vista sin la percepción de un valor, sin experimentar algún elemento valioso, no hay motivo por el que el individuo deba seguir un principio. Y señala que si la ética discursiva se ha ocupado de algo parecido a una virtud, ha sido la de la formación democrática de la voluntad, de la disponibilidad al diálogo, pero ésta es una virtud intelectual que no guarda relación con posibles virtudes éticas, con virtudes del carácter. Cortina considera un error el eliminar la dimensión del querer y por tanto de la virtud, por lo que es necesaria una doctrina de la virtud elaborada desde aquello que los hombres consideran como valioso.



Por lo que se refiere a la teoría de los derechos humanos propuesta por Cortina, podemos decir que ésta se encuentra fundada en la ética discursiva; considera que es necesario para la fundamentación de los derechos humanos llevar acabo la defensa de una concepción que atienda tanto al ámbito ético de estos derechos, como a su promulgación en los códigos jurídicos vigentes. Se ha de buscar una base ética procedimental, esto es, un criterio válido para promulgar estas normas, pero que sea al mismo tiempo compatible con la múltiple variedad de creencias que encontramos en las distintas culturas a las que los hombres pertenecen. Entiende por derechos humanos a aquellos que se le atribuyen a todo hombre por el hecho de serlo, y hombres son aquellos que poseen o podrían poseer competencia comunicativa, idea que tiene la ventaja de posibilitar una fundamentación normativa de los derechos humanos mediante el principio de la ética discursiva. Así los derechos humanos son un tipo de exigencias cuya satisfacción debe ser obligada legalmente y por tanto protegida por los organismos correspondientes, y el respeto por estos derechos es la condición de posibilidad para poder hablar de hombres con sentido.




miércoles, 15 de febrero de 2012

EL UTILITARISMO




Introducción



Probablemente escuchó decir a un político que había aprobado una norma legal porque hacía el mayor bien para el mayor número de ciudadanos. Tal vez haya escuchado a alguien justificar sus acciones porque eran para el bien general.

En este artículo vamos a hablar de la filosofía detrás de este tipo de acciones. La filosofía se conoce como utilitarismo. Si bien es una palabra larga, es de uso común a diario. Es la creencia de que la única norma de moral está determinada por su utilidad.

Los filósofos lo llaman un sistema "teleológico". La palabra griega telos significa 'fin' o 'meta'. Esto significa que este sistema ético determina la moral basándose en el resultado final. Mientras que la ética cristiana está basada en reglas, el utilitarismo está basado en resultados.

El utilitarismo comenzó con las filosofías de Jeremy Bentham (1748-1832) y John Stuart Mill (1806-1873). El utilitarismo obtiene su nombre de la pregunta de prueba de Bentham: "¿De qué sirve?". Él concibió la idea cuando se encontró con las palabras "la mayor felicidad para el mayor número" en Treatise of Government, de Joseph Priestly.
Jeremy Bentham desarrolló su sistema ético alrededor de la idea del placer. Se apoyó en el antiguo hedonismo que buscaba el placer físico y evitaba el dolor físico. Según Bentham, las acciones más morales son aquellas que maximizan el placer y minimizan el dolor. Esto ha sido denominado a veces "cálculo utilitario". Una acción sería moral si produce la mayor cantidad de placer y la menor cantidad de dolor.

John Stuart Mill modificó esta filosofía y la desarrolló aparte del fundamento hedonista de Bentham. Mill usó el mismo cálculo utilitario, pero en cambio se centró en maximizar la felicidad general calculando el mayor bien para el mayor número. Mientras Bentham usó el cálculo en un sentido cuantitativo, Mill lo usó en un sentido cualitativo. Él creía, por ejemplo, que algunos placeres eran de una calidad superior a otros.

El utilitarismo ha sido aceptado por tantas personas simplemente porque parece tener mucho sentido y parece relativamente sencillo de aplicar. Sin embargo, cuando fue propuesto por primera vez, el fue una filosofía radical. Intentó establecer un sistema moral aparte de la revelación divina y la moral bíblica. El utilitarismo se centraba en los resultados antes que en las reglas. En última instancia, el enfoque en los resultados demolió las reglas.

En otras palabras, el utilitarismo proveyó una forma para que las personas vivieran vidas morales aparte de la Biblia y sus indicaciones. No había ninguna necesidad de apelar a la revelación divina. La razón, antes que la revelación, era suficiente para determinar la moral.

Los fundadores del utilitarismo

Jeremy Bentham fue un importante teórico en filosofía de la ley angloamericana y uno de los fundadores del utilitarismo. Desarrolló esta idea de la utilidad y un cálculo utilitario en Introduction to the Principles of Morals and Legislation (1781).

Al principio de esa obra, Bentham escribió: "La naturaleza ha colocado a la humanidad bajo el gobierno de dos amos soberanos, el dolor y el placer. Les corresponde sólo a ellos señalar lo que debemos hacer, así como determinar lo que haremos. Por un lado, la norma del bien y del mal, por el otro la cadena de causas y efectos, están sujetos al trono de ellos. Nos gobiernan en todo lo que hacemos, en todo lo que decimos, en todo lo que pensamos; todo esfuerzo que hagamos para librarnos de nuestra sujeción servirá solo para demostrarla y confirmarla".{1}


Bentham creía que el dolor y el placer no sólo explican nuestras acciones sino también ayudan a definir lo que es bueno y moral. Él creía que este fundamento podría brindar una base para la reforma social, legal y moral en la sociedad.
Es clave para su sistema ético el principio de utilidad. Es decir, ¿cuál es el mayor bien para el mayor número?
Bentham escribió: "El principio de utilidad significa aquel principio que aprueba o desaprueba cada una de las acciones según la tendencia que aparenta tener para aumentar o reducir la felicidad de la parte cuyo interés está en cuestión; o, lo que es lo mismo en otras palabras, para promover u oponerse a esa felicidad". {2}
John Stuart Mill fue un erudito brillante que estuvo sujeto a un rígido sistema de disciplina intelectual y fue mantenido separado de los niños de su propia edad. Cuando Mill era adolescente, leyó a Bentham. Mill dijo que le embargó la sensación de que "todos los moralistas anteriores habían quedado superados". Él creía que el principio de utilidad "daba unidad a mi concepción de las cosas. Ahora tenía opiniones: un credo, una doctrina, una filosofía; en uno de los mejores sentidos de la palabra, una religión; la inculcación y difusión de lo que podría convertirse en el principal propósito externo de una vida".{3}

Mill modificó el utilitarismo de Bentham. En tanto que Bentham estableció un utilitarismo del acto, Mill estableció un utilitarismo de la regla. Según Mill, uno calcula lo que está bien comparando las consecuencias para todos los agentes pertinentes de reglas alternativas para una circunstancia particular. Esto se hace mediante la comparación de todas las circunstancias o entornos pertinentes similares en cualquier momento.

Análisis del utilitarismo
  • ¿Por qué llegó a ser tan popular el utilitarismo? Hay varias razones para su atractivo.

Primero, es un sistema ético relativamente fácil de aplicar. Para determinar si una acción es moral uno debe simplemente calcular las consecuencias buenas y malas que resultarán de una acción específica. Si lo bueno supera a lo malo, entonces la acción es moral.

Segundo, el utilitarismo evita la necesidad de apelar a la revelación divina. Muchos de los que adhieren a este sistema ético están buscando una forma de vivir una vida moral aparte de la Biblia y una creencia en Dios. El sistema reemplaza la revelación por la razón. La lógica, antes que una adherencia a principios bíblicos, guía la toma de decisiones de un utilitarista.

Tercero, la mayoría de las persona ya usa una forma de utilitarismo en sus decisiones diarias. Tomamos muchas decisiones no morales cada día basadas en las consecuencias. En la fila para pagar en la caja buscamos la cola más corta para poder salir por la puerta más rápidamente. Tomamos la mayoría de nuestras decisiones financieras (librar cheques, comprar mercadería, etc.) según un cálculo utilitario de costos y beneficios. Así que tomar decisiones morales usando el utilitarismo parece una extensión natural de nuestros procedimientos de toma de decisión diarios.

Hay, también, una serie de problemas con el utilitarismo. Un problema que tiene es que conduce a una mentalidad de que "el fin justifica los medios". Si cualquier fin valedero puede justificar los medios para alcanzarlo, no se tiene un verdadero fundamento ético. Pero todos sabemos que el fin no justifica los medios. Si fuera así, entonces Hitler podría justificar el Holocausto porque el fin era purificar la raza humana. Stalin podría justificar la matanza de millones de personas porque estaba intentando lograr una utopía comunista.

El fin nunca justifica los medios. Los medios deben justificarse a sí mismos. Una acción específica no puede ser juzgada como buena simplemente porque puede conducir a una buena consecuencia. Los medios deben ser juzgados por alguna norma objetiva y consistente de moral.

Segundo, el utilitarismo no puede proteger los derechos de las minorías, si la meta es el mayor bien para el mayor número. Los estadounidenses del siglo XVIII podrían justificar la esclavitud en base a que brindaba una buena consecuencia para la mayoría de estadounidenses. Sin duda la mayoría se beneficiaba de la mano de obra barata, aun cuando la vida de los esclavos negros fuera mucho peor.

Un tercer problema con el utilitarismo es la predicción de las consecuencias. Si la moral está basada en los resultados, entonces tendríamos que ser omniscientes para predecir precisamente las consecuencias de cualquier acción. Pero, cuando mucho, sólo podemos adivinar el futuro, y a menudo estas estimaciones razonadas son erróneas.

Un cuarto problema con el utilitarismo es que las consecuencias mismas deben ser juzgadas. Cuando ocurren resultados, todavía debemos preguntar si son resultados buenos o malos. El utilitarismo no brinda ningún fundamento objetivo y consistente para juzgar los resultados, porque los resultados son el mecanismo usado para juzgar la acción misma.

http://www.ministeriosprobe.org/docs/utilitarismo.html

jueves, 9 de febrero de 2012

EL EXISTENCIALISMO








El existencialismo es una corriente filosófica que persigue el conocimiento de la realidad a través de la experiencia inmediata de la propia existencia. No existe, sin embargo, una teoría precisa o exacta que defina qué quiere decir existencialismo.


Lo que está claro es que este movimiento de la filosofía destaca al ser humano individual como creador del significado de su vida. La temporalidad del sujeto, su existencia concreta en el mundo, es aquello que constituye al ser y no una supuesta esencia más abstracta.

Los existencialistas no creen que el individuo sea una parte de un todo, sino que cada ser humano es una integridad libre por sí misma. La existencia propia de una persona es lo que define su esencia y no una condición humana general.

En otras palabras, el ser humano existe desde que es capaz de generar cualquier tipo de pensamiento. El pensamiento hace que la persona sea libre: sin libertad, no hay existencia.
Esta misma libertad convierte al individuo en un ser responsable de sus actos. Hay, por lo tanto, una ética de la responsabilidad individual. La persona debe hacerse cargo de los actos que realiza en el ejercicio de su libertad.

Los franceses Jean-Paul Sartre (1905-1980) y Albert Camus (1913-1960) son dos de los máximos exponentes del existencialismo. Esta corriente puede dividirse en diversas escuelas, como el existencialismo teísta (reflexiona sobre la existencia de Dios y el Espíritu), el existencialismo ateo (niega lo divino) y el existencialismo agnóstico (considera que la existencia de Dios es irrelevante para la existencia humana).




http://definicion.de/existencialismo/


SARTRE Y CAMUS

martes, 7 de febrero de 2012

MUERE EL ARTISTA ANTONI TÁPIES



El artista barcelonés Antoni Tàpies ha muerto en su domicilio esta tarde en Barcelona a la edad de 88 años, según ha comunicado la familia del pintor al Ayuntamiento de la ciudad.Tàpies hacía tiempo que se encontraba en un delicado estado de salud.
Nacido el 13 de diciembre de 1923, el pintor, escultor y teórico del arte español fue uno de los principales exponentes del informalismo a nivel mundial y uno de los artistas más destacado del siglo XX del panorama estatal.
La muerte de uno de los catalanes con mayor reconocimiento internacional ha generado las primeras reacciones. El líder de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, ha enviado su pésame a la familiay a sus amigos y ha recordado al artista como "una de las figuras más destacadas del arte de vanguardia y una personalidad comprometida con Catalunya y los valores democráticos". Por otro lado, la presidenta del Parlament, Núria De Gispert, ha lamentado la muerte de "un catalán universal" y ha ensalzado la gran contribución de Antoni Tàpies a "la cultura y arte catalanas"
Un artista mundialmente aclamado
Tàpies fue uno de los maestros del arte de vanguardia del siglo XX con su estilo propio, matérico por el uso de elementos de desecho, pero muy espiritual porque trascendió el soporte de la obra para profundizar en la imbricada condición humana.
Su gran aportación se vio premiada con casi medio centenar de galardones; entre ellos, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1990), la Medalla d'Or de la Generalitat (1983), la Picasso de la Unesco (1993), el Premio Nacional de Artes Plásticas de la Generalitat (1995), el Velázquez de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura (2003) y el Praemium Imperiale de la Asociación Artística de Japón.
Su vocación artística surgió a muy temprana edad, tras una grave afección pulmonar. En la convalecencia de dicha enfermedad, Tàpies empezó a dar sus primeros pasos en el mundo del arte. La creciente afición al dibujo y a la pintura le llevó a abandonar sus estudios universitarios para dedicarse en cuerpo y alma a cultivar su carrera artística. A los 20 años, Tàpies ya exponía sus obras en diversas galerías y, a los 25 años, fundó la revista Dau al Set (1948)
Estilo Abstracto
En sus inicios, el artista, de formación autodidacta, utilizaba factores iconográficos y temática mágica en sus obras. Poco a poco, Tàpies fue incorporando elementos geometrizantes y estudios de color que desenvocaron en un gran interés por los materiales, que se tradujo en el uso de telas de textura intensa. 
Tras lograr el reconocimiento internacional en los años 50, Tàpies exploró todos los rincones del arte abstracto. Introdujo elementos iconográficos en sus obras, como signos de escritura, elementos antropomórficos y signos de clara alusión a Catalunya. El lenguaje pictórico del polifacético artista evolucionó desde entonces y dio como resultado una creación plástica diversificada y productiva admirada en todo el mundo.
Exposiciones en todo el mundo
Durante su larga carrera, Tàpies expuso su arte en grandes escenarios como el Museum of Modern Art (MOMA) y en el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, el Museum of Contemporary Art de Los Ángeles, el Institute of Contemporary Arts y en la Serpentine Gallery de Londres, la Neue Nationalgalerie de Berlín o el Centre Pompidou y el Musée d'Art moderne de la Ville de Paris. 
En España, Tàpies vio como sus obras llenaban las salas de museos como el Reina Sofía de Madrid, el Institut Valencià d'Art Modern de Valencia o en el Museu d'Aert Contemporani de Barcelona.
Un genio prolífico
 A parte de sus trabajos como pintor y escultor, Tàpies también desarrolló una importante obra literaria. El artista tiene en su haber obras como La pràctica de l'art (1970), L'art contra l'estètica (1974), Memòria personal (1977), La realitat com a art (1982), Per un art modern i progressista (1985), Valor de l'art (1993) y L'art i els seus llocs (1999).
El propio artista creó la Fundación Antoni Tàpies en 1984, con el objetivo de promover el estudio y el conocimiento del arte contemporáneo, poniendo especial atención en el análisis de su papel en la formación de la conciencia del hombre moderno.
La Fundación, dirigida por Xavier Antich, recoge la extensa obra del prolífico artista catalán.
Marqués de Tàpies
El pintor catalán, uno de los artistas con mayor reconocimiento en el panorama internacional del siglo XX, recibió el título de Marqués de Tàpies por parte del rey Juan Carlos I por su contribución a las artes plásticas en España y en el mundo el 30 de octubre del 2010.

viernes, 3 de febrero de 2012

ARISTÓTELES




La ética de Aristóteles tiene un fin que se resume en la búsqueda de la felicidad. Para algunos, la felicidad consiste en los placeres; para otros, en las riquezas; pero el hombre sabio la busca en el ejercicio de la actividad que le es propia al hombre, es decir, en la vida intelectiva. Ello no excluye el goce moderado de los placeres sensibles y de los demás bienes, con tal de que no impida la contemplación de la verdad. Sobre esta base desarrolla Aristóteles el concepto de virtud. La virtud consiste en el justo medio. Lo que quiere dar a entender es que el actuar del hombre debe estar regido por la prudencia o regla recta. Hay dos modalidades de virtud: las dianoéticas (que se refieren al ejercicio de la inteligencia) y las éticas (que se refieren a la sensibilidad y los afectos). Todas las virtudes son hábitos que se adquieren por medio de la repetición. La virtud por excelencia es la justicia, la cual consiste en el acatamiento de las leyes y en el respeto a los demás ciudadanos.




LOS ALUMNOS DE VALORES ÉTICOS DE 2º TRABAJAN LA UNIÓN EUROPEA

Los alumnos de valores éticos han trabajado la Unión Europea, coincidiendo con el día de la firma del Tratado de Roma. Aunque el trabajo ...